miércoles, 16 de septiembre de 2026

Chile: Un enclave nazi alemán al pie de los Andes al servicio de la dictadura militar de Pinochet. “¡El silencio es fuerza”!

 



 

“¡El silencio es fuerza”!

Chile: Un enclave nazi alemán al pie de los Andes al servicio de la dictadura militar de Pinochet

 

POR DICK EMANUELSSON




Mientras estoy grabando con la cámara de video, una mujer a mis espaldas dice algo en alemán que percibo como una pregunta; “¿alemán?”?

Y respondo en mi alemán absolutamente mínimo, fragmentos de los dos últimos años de secundaria a mediados de los años 1960 [¡SIC!];

Ich bin Schwede”, Soy sueco.

– ¿Sueco? ¿Privado? me pregunta.

– 'Ich bin auch Journalist', también periodista, digo, casi orgulloso de lo que queda de mi vocabulario alemán.

Le pregunto si habla español.

– Si, un poco, bueno, un poco, responde ella.

Le pregunto si nació el Colonia Dignidad, pero ella dice que no.

– Llegué en 1958, cuando tenía dos años y medio, dice y señala una foto en la pared donde su madre la toma de la mano en lo que era la bodega de papas.



El nuevo gobierno bajo el chileno-alemán, José Antonio Kast dice que no hay presupuesto para los seis lugares. Quiere borrar las huellas del crímen, dice los organismos de derechos humanos.



ERA EL LUGAR DONDE fueron llevados y torturados los presos políticos de la dictadura militar tras el golpe militar de 1973. Hoy en día se ha convertido en un pequeño museo de la historia del enclave, pero con una descripción histórica ocasionalmente extraña. Porque describe como el pueblo de la Alemania nazi oriental huyó durante la inminente ofensiva del Ejército Rojo sobre Berlín en las etapas finales de la guerra. Como si la liberación del fascismo de Hitler fuera un peligro mayor que el mismo Adolfo Hitler. ¿A qué se debe esta actitud defensiva contra el veredicto de la historia sobre la derrota política y militar del fascismo hitleriano alemán? Pienso cuando veo el texto debajo de las fotografías.

– Cuéntanos qué recuerdas de la historia del enclave y de tu crianza, le pregunto.

– No puedo, dice en un susurro y se refiere a una pareja de alemanes venidos de la patria, que Ericka Tymm no recuerda. Porque ella y sus compañeros alemanes nunca visitaron Alemania o abandonaron el enclave del sur de Chile, a pesar de sus 68 años.

La pareja se aleja un poco más y mira en nuestra dirección con una mirada extraña. Pocos, si es que hay alguno, de los colonos alemanes que quedan quieren hablar, y mucho menos con un periodista extranjero.


Una de las supuestas fosas en donde víctimas fueron enterrados después el golpe de estado y desenterrados en diciembre de 1978 y cuyos restos fueron botados al Río Perquilauquén.



EL CAMINO A LA COLONIA DIGNIDAD, hoy rebautizada como Villa Baviera es una maravillosa experiencia de naturaleza en esta parte de Chile. El sitio que había sido cuidadosamente seleccionado, representaba lo que los líderes de la organización nazi habían visto como una condición para establecer allí el enclave, una continuación en miniatura del nazismo alemán, relativamente aislada de la sociedad chilena e herméticamente cerrad. Después del 11 de septiembre de 1973 llegó a unirse y convertirse en un aliado estratégico de la junta militar chilena.

Según el Informe Rettig [1] de la Comisión de la Verdad de Chile, se estima que más de 3.200 personas fueron ejecutadas o “desaparecidas” durante el golpe de estado militar del 11 de septiembre de 1973. De ellas, aproximadamente 1.469 personas están reconocidas oficialmente como “desaparecidas”, personas que fueron detenidas y cuyo destino nunca fue aclarado por el régimen. Hasta 2023, sólo se había encontrado e identificado una pequeña parte de los restos de los desaparecidos, 307 personas.

La joven maestra María Elena, 22 años [2] y su hermano, el trabajador de la fábrica Hernán Galó, 25 [3] fueron detenidos el 15 de agosto de 1974 en una casa de la capital, Santiago de Chile, junto con otros tres miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR [4]. Optaron no exiliarse, sino continuar la lucha clandestina bajo las directrices de la dirección del MIR contra la junta militar que había tomado el poder el 11 de septiembre del año anterior mediante un sangriento golpe de estado. El palacio presidencial fue bombardeado y el presidente Salvador Allende luchó hasta el último aliento con una metralleta que le dio Fidel Castro de Cuba. Fidel, después de una visita de tres semanas a Chile, estaba preocupado por el peligro latente de un golpe de estado con Estados Unidos como arquitecto y advirtió sobre las operaciones de los sectores fascistas. “El camino pacífico hacia el socialismo”, era más complicado que simplemente acudir a las urnas, también había que defender el proceso, porque en América Latina muchos proyectos e intentos progresistas habían sido ahogados en sangre, siempre con el respaldo o la intervención directa de EE.UU.

 

  


EL CASO DE LOS HERMANOS de Juana González Inostroza, María Elena y Hernán Galo, es como la gran mayoría de los desaparecidos que nunca han sido resueltos. Pero varias pistas, testigos y relatos nos dan motivos para creer que sus vidas terminaron en el lugar llamado Colonia Dignidad.

Se trataba de un asentamiento formado por 126 colonos alemanes que ya habían llegado en 1958. En 1961 se legalizó el asentamiento. Exteriormente, se trataba de una forma de “movimiento caritativo”. Pero en realidad fue una secta con fuertes conexiones políticas internacionales y económicas de y con los alemanes fascistas la que alimentó el sueño del regreso del `Tercer Reich´. La secta estaba dirigida por un ex nazi y médico del derrotado ejército alemán, que también era pedófilo.

Paul Schäfer convirtió el paraíso natural de 13.700 hectáreas al pie de los Andes en un centro de detención, tortura y ejecución en los primeros años del golpe militar. Era un lugar herméticamente cerrado donde los humanos se convertían en robots irreflexivos y trabajadores esclavos. Trabajaban desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde. Paul Schäfer se veía a sí mismo como una especie de líder político religioso, un líder al que él mismo había jurado lealtad durante su estancia en el ejército nazi alemán.


La fachada del centro de detención y tortura, Londres 38, en Santiago de Chile con el estilo y arquitectura inglés.
FOTO: DICK EMANUELSSON.


Tres centros de tortura

– Hay testimonios y registros, incluso en el gran Museo Memorial, Museo de Memoria, en Santiago [5] que registra cómo mis hermanos fueron llevados por primera vez a centros de detención y tortura, como el infame Londres 38, Tres Alamos y Cuatro Alamos en Santiago. Desde allí, según los informes, fueron trasladados a la comisaría de policía del municipio de Parral, cuatro horas al sur de Santiago. Allí terminan las pistas. Pero todo indica que fueron transportados a Colonia Dignidad, menos que a una hora de Parral, donde fueron torturados, ejecutados, enterrados y exhumados en 1978, ¡como tantas otras víctimas!

Juana lo dice visiblemente emocionada mientras estamos junto al puente sobre el río Perquilauquén. Hay una pequeña piedra conmemorativa al costado del camino que cuenta lo que sucedió en el río. La lápida conmemorativa fue inaugurada el 29 de marzo de 2014, gracias al persistente trabajo de La Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en las localidades de Talca y Parral en la Región del Maule.


Juana González Inostroza, hermana de María Elena, 22 años y Hernán Galo, 25 años, detenidos 15 de agosto de 1974 en Santiago por DINA. Todo indica que sus restos fueron desenterrados de su fosa en 1978 y tirados del puente del río Perquilauquén por los alemanes nazis de la Colonia Dignidad. El dictador Pinochet había dado la orden: “Operación Retiro de Televisores”, es decir, desenterrar y erradicar físicamente los cuerpos de las víctimas en las fosas en donde habían sido enterrados.
FOTO: DICK EMANUELSSON.

– La lápida es en memoria y homenaje a las víctimas que fueron ejecutadas en Colonia Dignidad. En 1991, tres años después de que la dictadura perdiera el referéndum un miércoles 5 de octubre de 1988, sobre la continuidad del gobierno militar o la transición a un gobierno civil, Paul Schäfer cambió el nombre del enclave a Villa Baviera. Pero nunca podrán quitarse sus crueles “rayones”, dice Juana con amargura en la voz.

Quince trabajadores agrícolas cremados

En octubre de 1973, un mes después del golpe militar, quince trabajadores agrícolas fueron arrestados y posteriormente ejecutados. Luego fueron incinerados en secreto en antiguos hornos de cal en el pequeño municipio de Lonquén, en el municipio de Isla de Maipo, aproximadamente a 55 kilómetros al sur de la capital, Santiago de Chile.

El 30 de noviembre de 1978, un campesino encontró en los hornos los restos de estos 15 campesinos desaparecidos. Fue al Centro de Derechos Humanos de la Iglesia Católica, Vicaría de Solidaridad”, en el centro de Santiago. Ante los prelados, afirmó que había encontrado restos humanos en unos hornos de la mina de cal de en Lonquén [6].

Los asesinos cometieron un error de cálculo al creer que los cuerpos habrían sido destruidos en los hornos de cal. Es cierto que la cal viva (óxido de calcio) y la cal apagada (hidróxido de calcio) se pueden utilizar para acelerar la descomposición de las partes blandas del cuerpo, pero esto no elimina la quema completa del cuerpo, el esqueleto permanece intacto.



¡La Operación “Retiro de televisores!”

El incidente se convirtió en una importante noticia y escándalo internacional. Uno de los métodos macabros de la dictadura militar fascista para “deshacerse” de los partidarios del antiguo gobierno de izquierda y de la izquierda revolucionaria quedó expuesto frente a un pueblo atónito y conmocionado en Chile y el mundo. El propio dictador entendió que era importante actuar con rapidez y dio órdenes a todos los regimientos del país: operación ¡RETIRO de TELEVISORES”! La operación implicó exhumar a miles de víctimas de las fosas comunes y destruir físicamente el resto de los cuerpos. Las víctimas de la dictadura militar fueron reducidas e incineradas, lo que requiere métodos especiales.

– Y desde aquí, Juana señala hacia el puente, los restos de mis dos hermanos y otros de Colonia Dignidad fueron arrojados al río. Por eso se colocó una lápida junto al río como homenaje a todas las víctimas que primero fueron fusiladas, enterradas y luego exhumadas en Colonia Dignidad, estaba fragmentado y los restos fueron arrojados al río.

El “testigo” alemán

Willi Ferdinand Malessa Boll era uno de los alemanes que habían llegado en 1961 al enclave. En mayo de 2023, 50 años después de que surgiera el golpe militar él, en el juicio pretendió que su papel, en el caso de los ejecutados, sólo era en calidad de “testigo”. Eso es lo que significa la abogada Mariela Santana, en representación de los familiares de las víctimas. Malessa fue compensada por el Estado alemán e incluso apareció en una serie de Netflix sobre el enclave nazi. De hecho, Malessa era el guardaespaldas de Paul Schäfer y uno de los más cercanos al pedófilo nazi.

En 2017, señaló uno de los diez lugares donde habían sido enterradas unas 100 víctimas. Junto con el juez Mario Carroza, dos antropólogos y varios policías, se dirigieron a una zona denominada Chenco, a 12 kilómetros del enclave. Allí, entre bosques y colinas, señaló un círculo de 50 metros de diámetro.

Respecto a los trabajos de exhumación de los cuerpos, Malessa dijo que los restos encontrados fueron colocados primero en un balde y luego trasladados en sacos a un camión. Había sacos blancos en los que los alemanes envasaban urea. De allí los llevaron a “un lugar escondido, entre matorrales y moreras, para ser quemados”.





Exhumados treinta cuerpos

Unos días más tarde, los alemanes regresaron al lugar de la cremación con rastrillos para identificar los fragmentos de hueso restantes. Los últimos fragmentos fueron arrojados al río Perquilauquén, como relató Malessa en el documental sobre Colonia Dignidad transmitido por Netflix.

– Por lo que vi, puedo decir que desenterré unos 30 cuerpos humanos, admitió al portal. eldesconcierto.cl.

En otra declaración al juez Mario Carroza de 2017, el tornero de origen alemán dice que una de las primeras “tareas de limpieza” se realizó cerca de la casa de un señor llamado Constanzo, y que Gerhard Mücke, mano derecha de Schäfer y médico que drogó a los niños, le dijo exactamente dónde cavar.

A unos tres metros de profundidad, dice Malessa, “noté que no solo salía tierra del balde de la excavadora; vi claramente un cuerpo, aunque no pude distinguir ningún detalle... No recuerdo exactamente cuántos cuerpos saqué de esa excavación, pero fueron varios”, afirmó Malessa al periodista Claudio Pizarro del portal eldesconcierto.cl.


 “El Hombre de la Excavadora”, Willi Ferdinand Malessa Boll, mano derecha de Paul Schäfer. FOTO: eldesconcierto.com



Al río con los últimos restos

Malessa realizó la misma operación en otras dos o tres zonas.

– Fueron más cuerpos y restos los que salieron cuando cavé.

Luego le ordenaron “preparar un área plana, donde armaron una especie de parrilla, el lugar donde se descargaban los sacos.

– Intentaron quemar los sacos y su contenido con leña y un combustible espeso a base de gasolina, para prenderles fuego, aunque no sé si lo consiguieron, porque, según dijeron, tuvieron muchas dificultades para lograr su objetivo, afirmó Malessa, que por tanto es sólo un “testigo” aquí.

Sin embargo, recuerda un transporte de los últimos restos en un camión hasta la orilla del río.

– Ver los cuerpos en la plataforma del camión y verlos en el balde de la retroexcavadora fue un shock enorme para mí. Nunca hubiera imaginado que “limpiar la tierra” significara desenterrar cadáveres enterrados.

El testimonio de Malessa es único en varios sentidos. Es el único alemán del enclave que ha confesado que aquí fueron enterradas las víctimas del golpe militar y que a él personalmente se le encargó desenterrar con una retroexcavadora los cuerpos de los prisioneros desaparecidos.

La orden de Pinochet en 1978 fue inequívoca: los muertos deben ser desenterrados y arrojados al mar. Sin cadáveres no habría pruebas. Malessa fue el responsable último de garantizar esta impunidad en Colonia Dignidad. Él era “El Hombre de la Excavadora” y el 3 de septiembre de 2026, poco más de un mes después de haber dado los últimos retoques a este reportaje, Malessa murió, llevando consigo a la tumba los secretos de Colonia Dignidad. El alemán murió en prisión donde cumplía una condena de seis años por ocultar lo que sabía sobre el secuestro de tres víctimas que acabaron con sus vidas en Colonia Dignidad.


El derecho de los familiares de saber sobre la suerte de sus familiares desaparecidos. FOTO: DICK EMANUELSSON



Noticias falsas y el caso de “Los 119”

Ese año, tras persecuciones, interrogatorios y detenciones, Juana se vio obligada a exiliarse. Y llegó a Suecia. Por casualidad me la encontré ya la primera semana después de su llegada con sus dos hijos, Fernando con solo siete meses y Christian de 7 años. Su hija mayor, de 8 años, quedó con los abuelos en Chillán.

En esa ciudad, a dos horas en auto de la Colonia Dignidad, su madre y ella misma fundaron La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Desde entonces, durante casi 50 años, ha trabajado incansablemente para saber qué pasó con sus dos hermanos y con todos “los desaparecidos” en Chile.

Se nombra el operativo encubierto del que fueron víctimas los hermanos de Juana como “Operación Colombo[7]. De hecho, fue una forma de materializar la desaparición masiva de 119 antifascistas chilenos, una masacre brutal e incomprensible, y culpar de ello a las propias víctimas. Para apaciguar a la opinión pública, y especialmente a una comisión de la ONU que planeaba una visita a Chile en julio de 1975, la policía política secreta DINA lanzó una terrible noticia falsa.

“Lea” Fue un periódico fantasma inventado, que nació y desapareció el mismo día en la vecina Argentina. Sin embargo, el periódico jugó un papel crucial en la guerra psicológica de la junta militar y fue un pretexto para intensificar la persecución de los opositores de la junta militar.


La Guerra Psicológica con la opinión pública chilena en el montaje y Falso Positivo de los desaparecidos en el caso de los 119, o `La Operación Colombo´.



El dinero de la CIA para El Mercurio

Este medio también se convirtió en una “fuente” para la prensa leal al régimen. El diario vespertino La Segunda cumplía ese rol. Son propiedad de la familia Edwards, magnate de los medios de comunicación, que también es propietaria del diario más grande de Chile. El Mercurio, receptor de 1,5 millones de dólares de la CIA entre 1970 y 1973 para manipular los medios y la opinión política sobre el derrocamiento del gobierno izquierdista de Salvador Allende [8]. En la cabeza estaba Agustín Iván Edmundo Edwards Eastman, el servidor de la CIA y al dúo Henry Kissinger, la mano derecha del presidente Richard Nixon.

El 12 de junio de 1975, La Segunda escribió:

”2.000 marxistas reciben entrenamiento guerrillero en Argentina, y un grupo guerrillero se está entrenando en Argentina para ser desplegado contra Chile”.

Durante un mes, los medios pro-junta publicaron alarmismo sobre una supuesta “invasión extranjera de Chile”, planeada desde “Moscú y La Habana, dirigida a las fuerzas armadas chilenas”.

El 24 de julio de 1975 publicó y colocó a “Lea” su bomba, que La Segunda pregonó en su portada [9]:

Unos 60 extremistas chilenos han sido asesinados por sus propios compañeros en Colombia, Argentina, Venezuela, Panamá, México y Francia”.

Los medios chilenos utilizaron esta información fabricada como “fuente” y así la dictadura encubrió las ejecuciones de 119 izquierdistas, como el más influyente, El Mercurio, que unos días después, el 27 de julio de 1975 escribió en su página editorial:

Los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces se preguntaron por la suerte de estos miembros del MIR y culparon al gobierno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar. Víctimas de sus propios métodos, exterminados por sus mismos camaradas, cada uno de ellos señala con trágica elocuencia que los violentos acaban por caer víctimas del terror ciego e implacable que provocan, y que, puestos en ese camino, ya nada ni nadie puede detenerlos” [xx].

– Hay indicios y testimonios que demuestran que quienes fueron asesinados en Operación Colombo pasaron sus últimos días aquí en el enclave, Colonia Dignidad, al igual que mis hermanos.



El dictador general Pinochet saluda a la mano derecha del presidente Richard Nixon, Henry Kissinger, el arquitecto de Plan Condor.


Dice Juana en voz baja, mirando hacia el agua que corre en el río donde están los restos de sus dos hermanos, María Elena, 22 años, y Hernán Galó, 25 años, un día de 1978, mezclado con el agua cristalina que surge de la majestuosa cordillera nevada de 5.000 metros de los Andes, testigos mudos de uno de los crímenes de lesa humanidad más bárbaros que jamás haya presenciado Chile.

El nazi y el pedófilo

Colonia Dignidad fue el enclave al que llegaron unos 126 alemanes en 1958. Se establecieron allí en la hermosa zona del campo chileno, al pie de los Andes. El enclave fue nombrado Colonia Dignidad y recibió su personería jurídica en 1961.

El requisito para ello era que los alemanes tuvieran una relación estrecha con la población civil. A partir de ese momento, se convirtió en un lugar donde los alemanes comenzaron a realizar una especie de “trabajo social comunitario”, como servicios de atención médica, en su clínica y el pequeño hospital que atendía a la población, principalmente a los agricultores.

Los alemanes estaban bajo el liderazgo de Paul Schäfer (1921-2010). Fue un exsoldado nazi que sirvió como médico durante la Segunda Guerra Mundial. Alcanzó el rango de suboficial en el ejército de Hitler.

Colonia Dignidad inició sus diversas actividades, principalmente en el campo e invitó a los habitantes pobres de la región. Muchos niños de la zona nacieron en el hospital. Los testimonios dicen que varios niños fueron declarados muertos al nacer, pero crecieron en el enclave. Se convenció a las familias pobres de que “entregaran” a sus hijos al nacer a Colonia Dignidad. El objetivo era crear un humano robótico que no cuestionara nada.

Pero a Paul Schäfer le esperaba más tareas.





El golpe militar del 11 de septiembre de 1973

Después del 11 de septiembre de 1973, cuando se llevó a cabo el sangriento golpe militar, se convirtió en Colonia Dignidad un centro de interrogatorios, torturas y ejecuciones.

¿Y qué es Colonia Dignidad ahora, abril de 2026?

Durante todo un domingo de abril de 2026, Juana y este escritor exploramos gran parte del área. Nuestro guía, al que podemos llamar “Carlos”, conoce muy bien el terreno, ya que era uno de los cientos de niños de familias pobres que, hace 40 años, a veces pasaban allí los fines de semana haciendo deporte y jugando, sin saber que el “líder” era un pedófilo y nazi puro que violaba regularmente a niños drogados.

Por tanto, nuestro recorrido no fue el habitual. Otros visitantes rodean el hotel y almuerzan en el restaurante, escuchan a la orquesta con la música típica alemana de metales, compran dulces, pan o medicinas naturales e hierbas que los pobladores ofrecen a la venta, para luego regresar a sus hogares en los pueblos de Parral, San Gregorio o Chillán, el municipio natal de Juana. Todo en una gran paz y alegría engañosas.

Pero Carlos conoce bien esta enorme extensión de 14.000 hectáreas, previamente sellada herméticamente con alambradas de púas, cámaras, dos torres de vigilancia y un centro de comunicaciones donde los guardias se comunicaban si divisaban a algún sospechoso intentando escapar.

Por eso, nuestro recorrido por la zona llamó la atención de algunos de los antiguos colonos alemanes. Y nos los encontramos varias veces viajando en motos o en coches. Sintieron curiosidad y se detuvieron a saludarnos, registrándonos con la mirada y nuestro recorrido.


Paul Shäfer rodeado por niños. Más de 26 procesos de violación y pedofilia se abrió en los juzgados de Parral y Talca. Fueron drogados y abusados y violados por Shäfer. FOTO: ARCHIVO C.N.



El “indio chileno”

Entramos en una sala de reuniones donde Paul Schäfer pronunció discursos y reunió y, en ocasiones, castigó a los residentes del enclave. También está su dormitorio.

– Aquí trajo a los niños pequeños de los que se aprovechó.

Eso dice Johannes en claro alemán. Apenas sabe unas palabras de español. Pero parece un chileno cualquiera, también con rasgos indígenas, lo cual me sorprende y le pregunto ¿por qué se llama Johannes cuando apenas parece un alemán?

– Si, soy un indio chileno, es lo único que sabe decir en español. Soy un indio chileno, que crecí en Colonia Dignidad.


Johannes, en camiseta naranjada. Juana González a la derecha.
El dormitorio de Paul Schäfer.

FOTO: DICK EMANUELSSON

Paul Schäfer en el lado derecho con los niños de la Colonia Dignidad. No se sabe cuantos fueron violados, abusados y drogados, pero en el juzgado de Parral existen 26 casos. FOTO: ARCHIVO C.N.

El vidrio del dormitorio del pedófilo, muy deteriorado por los golpes recibidos por ser el cuarto donde el nazi alemán violó a los niños.
FOTO: DICK EMANUELSSON


Fue uno de los cientos de bebés que fueron abandonados por sus empobrecidos padres chilenos o declarados “muertos” al nacer en el pequeño hospital del enclave para luego ser registrados como “uno de ellos”. En el pequeño museo se encuentran fotografías y estadísticas registradas del gran número de niños nacidos aquí.

Describe la habitación, lo que pone nerviosa y tensa a Juana cuando se da cuenta de que estamos en medio del lugar más íntimo del verdugo fascista y pedófilo, su dormitorio donde las violaciones de niños pequeños drogados se produjeron año tras año por el hombre que podría haber torturado a sus dos hermanos hasta la muerte o haber disparado los tiros de misericordia.

El único cristal de la habitación, que es de cristal blindado, está lleno de grietas, huellas de intentos de romper lo que constituyó o constituye un trauma psicológico para los familiares de las víctimas. Pero no lograron romper la ventana por completo. Sin embargo, resaltaron que el verdugo y sus crímenes de lesa humanidad no son olvidados.

Decidimos salir de la tensa habitación. Cogemos el coche y nos adentramos en el enclave donde no van los turistas.

En uno de los grandes cobertizos donde se encuentran las modernas cosechadoras de fabricación alemana, hay una abertura en el piso de concreto que Juana cree que puede ser uno de los túneles donde llevaban a los prisioneros para ser interrogados, torturados y ejecutados. Los testimonios de estos hechos en el túnel son espantosos.



Myrna Troncoso, 84, hermana de Ricardo Troncoso. Toda una vida de búsqueda de la suerte de su hermano.
FOTO/VIDEO: DICK EMANUELSSON


El caso de Ricardo Troncoso

El tercero de los cinco que fueron detenidos el 15 de agosto de 1974 en el “departamento de seguridad” de Santiago junto con los dos hermanos de Juana, fue Ricardo Troncoso. Juana dice que hay muchos indicios de que él también terminó sus días en Colonia Dignidad. Aunque su nombre no apareció en las listas de víctimas de Operación Colombo, está claro que pertenecía a “los 119”.

– Era maestro del pueblo de Talca y su hermana, Myrna Troncoso, de 84 años, ha sido presidente durante muchos años de La Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Talca. En muchas ocasiones fuimos a Colonia Dignidad para protestar y tratar de averiguar qué pasó con nuestros hermanos[11].

·         ¿Pero no te permitieron entrar?

– No.




En el pequeño almacén del museo que era la bodega de papas, hay un cartel que describe la época de entonces. Colonia Dignidad fue sellado herméticamente con el texto: “¡ADVERTENCIA! Estás en un terreno privado. ¡Sal del área vallada inmediatamente! ¡O la policía se preocupara por ti!”

En otras palabras, una advertencia de que cualquiera que ingresara al territorio del enclave se convertiría en un objetivo militar. Además, la valla fue electrificada. Los guardias tenían dos torres; uno permanece (al lado del hotel), pero el otro ha sido eliminado.

– Tenía un sistema de vigilancia increíble. Porque se ven troncos de árboles, y entre ellos tenía cables tirados para grabación y micrófonos y un centro secreto de telecomunicaciones que se comunicaba con los guardias de toda la zona.


El centro de comunicación y vigilancia. Aquí se controlaba todo y todos, gente que quería entrar o impedir que algún colon se escapara.

En el hospital se registraron todo tipo de trabajo, como los partos de las mujeres campesinas cuyo bebés fueron entregados a la colonia por su situación de pobreza o robados, con el pretexto que el bebé nació muerto. FOTO: DICK EMANUELSSON


El papel de la Iglesia católica

– Ricardo Troncoso fue uno de los dirigentes del MIR en la ciudad de Chillán, y muy conocido. Pero a diferencia de mis hermanos, él no figura como víctima del caso de “los 119”, como también ocurre con muchos otros presos desaparecidos. Porque en su caso, ni siquiera la familia sabía dónde estaba, lo que significaba que no podían presentar una demanda ni denunciar su desaparición.

·         Por pura casualidad su caída salió a la luz a través de tu madre…

– Fue por casualidad que conoció a la madre de Ricardo en el “comité de paz” de la Iglesia Católica. La madre de Ricardo buscó con vela y linterna a su hijo y ellas (las dos madres) se reunieron en el “comité de paz”. La Iglesia Católica era casi el único lugar de refugio para grupos de familias, tanto para aquellos que estaban privados de su libertad, desaparecidos o habían sido ejecutados.

– Fue allí donde nos conocimos, y fue allí, que las Agrupaciones de Familiares de Detenidos y de Desaparecidos fueron fundadas. Dicho esto, la Iglesia Católica fue un gran apoyo para las familias en esos años.

– A estas alturas, después de más de 50 años de búsqueda incesante, es verdaderamente repugnante comprobar que exista una negación tan terrible por parte de muchos de nuestros propios compatriotas.

– Muchas veces me da vergüenza ser chilena y vivir en esta época. Mi padre, que era miembro del Partido Comunista, murió al cabo de un tiempo por los efectos de las torturas que fue obligado a soportar, SIN pronunciar una sola palabra sobre el paradero de mis dos hermanos. Mi hermano y mi hermana fueron asesinados por la dictadura. Ahora me quedo con una hermana menor que tiene problemas de salud muy graves, fruto de toda esta indiferencia nacional y del sufrimiento que hemos soportado, ¡es demasiado! Juana dice indignada, sus ojos se oscurecen una vez más.


Roberto Thieme, líder del movimiento fascista Frente Nacionalista Patria y Libertad, reconoce que se utilizó la logística de la Colonia Dignidad en el golpe militar 1973. Además, salió desde la CD para trasladarse a Argentina y ahí montar un campamento paramilitar para formar su comandos.


Los fascistas se entrenaron en el enclave.

¿Cuándo se supo que Colonia Dignidad fue un centro de tortura donde se llevaban y ejecutaban a los presos políticos? le pregunto.

– Esto retrocede en el tiempo antes de la victoria electoral de Salvador Allende en septiembre de 1970. Ya entonces se sospechaba que se trataba del grupo paramilitar fascista Patria y Libertad que se formaron en el enclave. Realizaron ejercicios de entrenamiento militar en el interior Colonia Dignidad. Esto es bien conocido, al igual que la presencia de políticos y senadores de derecha que acudían con frecuencia. Porque aquí, en esta zona, que está muy cerca del municipio de Parral, hay mucha gente que conocía bien sus actividades. También podían escuchar cosas como gritos por las noches porque era un centro de tortura que dirigían allí desde el golpe militar de 1973.

– Todo el mundo en esta región lo sabe. La verdad no se puede ocultar. Porque es bien sabido que Augusto Pinochet fue uno de los primeros en llegar aquí en 1974.

Protección contra altos funcionarios chilenos

En uno de los edificios hay un muro entero con los distintos dignatarios que visitaron Colonia Dignidad. Casi todos los presidentes de Chile, antes y durante el golpe militar, vinieron aquí. También personalidades extranjeras como el ultraderechista alemán Franz Josef Strauss, del Partido Social Cristiano de Baviera, vino aquí en compañía del general Pinochet. Pero vinieron aún más veces el general Manuel Contreras, el temido y odiado jefe de la DINA, la policía política secreta de la dictadura que, entre otras cosas, arrestó a los dos hermanos de Juana y a los otros tres el fatídico 15 de agosto de 1974, era un huésped frecuente y bien tratado en el enclave nazi.

– Creo que todos los que representan esta política están tratando de encubrir, evitar investigar las cuentas bancarias, que son secretas. Muchas de estas “cuentas políticas” contribuyeron con dinero a Colonia Dignidad. “Para el que no debe nada, tampoco tiene nada que ocultar”, como dice el refrán. ¿Por qué no revelan esto? ¿Por qué no investigan dónde va a parar el dinero que recaudan?

Cuando el Senado chileno debatió el 6 de junio de 2026 la cuestión de si las cuentas bancarias privadas también deberían ser visibles para luchar contra el crimen organizado, una derecha política unida y compacta votó en contra de la propuesta, que terminó 24-24. El asunto ahora se someterá a una comisión del Congreso. No era un poder general que pudiera aplicarse a todos los chilenos, sino una herramienta focalizada para investigaciones relacionadas con posible crimen financiero y organizado.


Casi todos los presidentes de Chile, antes y durante el golpe militar, vinieron a la Colonia Dignidad. También personalidades extranjeras como el ultraderechista alemán Franz Josef Strauss, del Partido Social Cristiano de Baviera, vino en compañía del general Pinochet.

Bajo el gobierno conservador del presidente Jorge Alessandri obtuvo el estatus legal la Colonia Dignidad.


Dinero, armas y clientelismo político

En un extenso documento publicado por la edición en español de la BBC, cuyos reporteros tuvieron acceso a los documentos secretos que Alemania había hecho públicos en 2016, tres cosas los impresionaron:

En primer lugar, tenía Colonia Dignidad una enorme cantidad de recursos económicos, y no fueron producidos sólo por el trabajo en el campo. El dinero también procedía de otros lugares, incluidos sus parientes políticos en Alemania.

En segundo lugar, el gran arsenal que habían impresionado. Un ex militar chileno testificó que en Colonia Dignidad tenían mejores armas que en el ejército chileno. En el enclave también había una larga pista para aviones más pequeños.

En tercer lugar; la protección dada a Colonia Dignidad por el Estado chileno y las élites políticas chilenas.

Es decir, fueron los políticos chilenos quienes actuaron como protectores de este enclave, un complejo de 14.000 hectáreas herméticamente cerrado al que prácticamente nadie del exterior tenía acceso, un Estado dentro del Estado de Chile dirigido por un nazi y pedófilo alemán.

La tierra empezó a arder bajo el mando de Paul Schäfer, quien en 1997 pasó a la clandestinidad y escapó. La poderosa organización alemana, que se alzaba como un protector invisible detrás de él y de Colonia Dignidad, tenía el nuevo escondite secreto en el país que había recibido a más nazis alemanes de todos los países de América Latina: la vecina Argentina de Chile.

Schäfer dejó atrás lo que se convertirían en 26 demandas por pedofilia en el tribunal de la cercana ciudad de Talca. Pero muchos no demandaron ni hicieron públicos los repugnantes abusos y violaciones que Paul Schäfer había cometido contra niños pequeños, por vergüenza. Fue detenido en 2005 en Argentina, extraditado a Chile y condenado en 2006 a 33 años de prisión, donde falleció en 2010, a los 88 años.




Un nuevo alemán en el poder en 2026

Si Paul Schäfer fue un aliado estratégico de Pinochet, el nuevo presidente chileno, José Antonio Kast, va en la misma pista. Es hijo de un exsoldado alemán nazi. El padre de Kast también fue militante del Partido Nazi y, al igual que Schäfer, abandonó Alemania y se instaló en el sur de Chile como empresario del sector conservero. Tuvo éxito y fue padre de diez hijos, y uno de ellos es desde el 11 de marzo de 2026 el nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast.

En las elecciones presidenciales de 2017, cuando Kast se postuló por la primera vez, dijo que estaba seguro de que el general Pinochet le daría su voto; Creo que sí, que si estuviera vivo hoy me hubiera votado”, respondió Kast después de que le preguntaran en Radio Tele 13.

– Es muy triste, muy impactante escuchar eso. Porque trabajamos muy duro cuando estábamos en Londres luchando para llevar a Augusto Pinochet ante la justicia por todos los crímenes contra los derechos humanos que cometió en Chile, incluidos los de sacerdotes españoles.

– Me da mucha tristeza que no haya sido sentenciado aquí en Chile. Porque mintió y montó toda esa farsa de estar “enfermo” cuando estuvo bajo arresto domiciliario en Londres en 1998–2000, a petición del abogado español, Baltasar Garzón.

Allí, el dictador recibía periódicamente la visita de la neoliberal “Dama de Hierro”, Margreth Thatcher. Tuvo la cínica audacia de afirmar que Pinochet “había devuelto la democracia a Chile ”. También le agradeció el apoyo de Pinochet a Gran Bretaña durante la guerra contra Argentina por las Islas Malvinas. Se confirmó así que Pinochet sirvió a las fuerzas imperialistas neocoloniales sobre los pueblos latinoamericanos y su integración al continente.

Kast ha sido duramente criticada por las organizaciones de derechos humanos y el movimiento popular, y ya en los primeros meses una manifestación ha sustituido a otra. Su programa de shock económico es una copia al carbón del de su colega en Argentina, Javier Mileis programas económicos neoliberales y antisociales.


9 de septiembre de 1983. La junta militar celebra el 10o aniversario del sangriento golpe de estado. FOTO: DICK EMANUELSSON



Condenado moralmente

– Pero ganamos una cosa; Pinochet fue condenado ante los ojos del mundo. Me alegra que haya sucedido y que haya sucedido en Londres. Y fue gracias a abogados como el equipo de Baltazar Garzón u otros, que hicieron esto posible.

– En otras palabras, la justicia de alguna manera existe; tarde o temprano la verdad saldrá a la luz. Creo que la historia se repite, pero al final la verdad siempre sale a la luz.

– Lo que quiero decir, es que si los chilenos no fuimos capaces de juzgar al criminal Pinochet en Chile, al menos se hizo un juicio en otro país, aunque no fuera un veredicto vinculante. Lo teníamos muy cerca de una condena en Chile. Pero por negligencia del propio pueblo chileno volvió aquí y salió libre. De todos modos, sabemos que hay bancos, que hay cuentas bancarias en otros países. Sabemos que era un simple ladrón y punto.

·         ¿La pelea continúa de todos modos?

– Sí, la lucha continúa. Actualmente, unas diez organizaciones diferentes de derechos humanos, entre ellas La Agrupación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Ejecutados, también emitió hoy una enérgica declaración condenando la decisión del régimen de Kast.

– Lo único que puedo decir es que mientras vivamos, mientras viva yo, o muchos de nuestros compatriotas, no habrá lugar para el perdón, la reconciliación ni el olvido, y menos aún para la impunidad.


Gerhard Mucke, mano derecha de Paul Schäfer.


El agente alemán de  Pinochet

GERHARD MUCKE Pertenecía al círculo íntimo del líder de la secta y era un nazi acérrimo. Aunque era ciudadano alemán, Mücke estaba registrado como agente de la DINA, la policía política secreta del régimen militar, cuyo máximo comandante era el temido y odiado Manuel Contreras, conocido por disfrutar colocando a prisioneros desnudos directamente sobre los resortes de acero de las camas y aplicando descargas eléctricas.

Mücke fue condenado a 20 años de prisión y admitió haber participado en la ejecución de unos 30 presos. Pertenecía a “los hombres de línea dura” y era corresponsable de las violaciones y abusos de niños pequeños por parte de Schäfer. Murió en prisión en 2022, a los 87 años.


Hombres, mujeres, niños y niñas separados. Eran 126 alemanes que llegaron 1958 al lugar del paraíso en la falda de los Andes. El nazi pedófilo y su círculo más cercano, convirtieron su vida a un infierno


Las mujeres de Colonia Dignidad

“El silencio es fuerza”

Cuando salieron de Alemania en 1958, fue con el pretexto de que se dirigían a una tierra que era un paraíso, que en realidad estaba y está al pie de los Andes. Pero la vida resultó ser todo lo contrario. Aquellos que se suponía que estaban allí para ayudar, educar y proteger a los huérfanos, en realidad fueron esclavizados bajo el liderazgo del líder de la secta nazi y pedófilo Paul Schäfer. Y los que más sufrieron fueron los niños y las mujeres.

Eso significa Emma Sepúlveda, una escritora chilena con 30 años en Estados Unidos que visitó el enclave en 2019 con el objetivo de conversar con las mujeres, una tarea complicada. Allí surgió la novela “Cuando mi cuerpo dejó de ser tu hogar”, la cual está basada en hechos reales a través de la conmovedora historia de Ilse, una niña alemana que pasó allí casi toda su vida y reproduce las torturas a las que fueron sometidas las mujeres durante décadas en ese lugar.

En una larga entrevista en la BBC británica, cuenta historias impactantes, sobre cómo el paraíso prometido se convirtió en infierno. Cómo se separaron inmediatamente los sexos; “Las mujeres fueron puestas a un lado y los hombres al otro. Y los niños fueron puestos al cuidado de Paul Schäfer”.



Y así fue. Cuando el visitante visita lo que fue la Bodega de papas, hoy convertido en museo, las sencillas imágenes fotocopiadas en las paredes ilustran cómo las madres tuvieron que renunciar a sus hijos, tuvieron que renunciar a sus libertades más básicas como hablar, escribir, estudiar, leer, comer cuando tenían hambre o ir al baño a hacer sus necesidades. Rostros pálidos e inexpresivos, tanto en niños como en adultos.

– Fueron torturados para controlarlos. Les aplicaron descargas eléctricas, azotes y cantidades masivas de drogas para que no pudieran pensar por sí mismos ni tener libertad para moverse físicamente. No tenían apellido, ni siquiera sabían cuántos años tenían, cuándo nacieron ni quiénes eran sus padres. El lugar se convirtió en un auténtico campo de concentración para mujeres y niños.

La reportera de la BBC preguntó a Sepúlveda por qué Paul Schäfer era tan duro con las mujeres y ella respondió que había tenido una “infancia problemática, con una relación complicada con su madre”.


Ericka Thymm, segunda desde izquierda, tenía 2,5 años cuando vino a Colonia Dignidad. FOTO: DICK EMANUELSSON


Odio a las mujeres

– Albergaba un odio patológico hacia las mujeres. Realmente creía que eran inferiores a los hombres. Creía que las mujeres nacían para servir a los hombres y ser sacrificadas por el pecado original. Lo dijo en muchas ocasiones.

·         ¿Por qué el pecado original?

– Creía que Eva era la responsable de la caída de Adán. Incluso predicó este odio. Por eso, las mujeres tuvieron que ser castigadas y sufrir en este mundo para alcanzar la vida eterna. Además, a Paul Schäfer no le gustaban todos los signos de feminidad. Por eso muchas mujeres tenían que usar ropa ajustada para ocultar sus senos. Y no podían menstruar. Recibieron inyecciones para prevenir la menstruación.

·         ¿Con qué propósito?

– Para que pudieran trabajar más y si las violaran no quedaran embarazadas. Paul Schäfer estaba realmente obsesionado con el embarazo; él no quería que nadie tuviera hijos.

– Hoy en día en Alemania camina libre un médico a la que llamaban ”el Carnicera”. Su especialidad no era sólo el aborto, sino también la extirpación de los órganos reproductores femeninos. Su nombre es Hartmut Hopp.


”El Carnicera”, Hartmut Hopp.

·         ¿Qué crees que fue lo más difícil que tuvieron que afrontar estas mujeres?

– Creo que para las mujeres casadas y con hijos lo más duro fue tener que renunciar a sus hijos y no poder volver a llamarlos por su nombre, no poder volver a tocarlos ni abrazarlos. Ni siquiera podían hablar con ellos.

– Algunos incluso se dieron cuenta de que Paul Schäfer explotaba a sus hijos. Y no pudieron hacer nada. Además, debido a sus creencias religiosas y al lavado de cerebro que habían sufrido, no podían aceptar que algo así estuviera sucediendo. Se engañaron a sí mismos.



La madre torturó a su propio hijo

Según Sepúlveda, las mujeres vivieron una vida de tortura, no sólo física sino también psicológica. Podían ver a sus hijos desde la distancia, pero sus hijos ya no sabían quién era su madre. Y en varias ocasiones, cuando Paul Schäfer castigaba físicamente a los niños, pedía a sus madres que participaran en este castigo.

– Los niños no sabían que quien los castigaba era su madre, pero las madres sabían que el niño al que mataron azotados era su hijo. A veces, cuando los niños habían sido torturados al extremo y estaban al borde de la muerte, se pedía a sus madres, a quienes llamaban “tías”, que los cuidaran en el hospital. Y vieron allí a sus hijos, al borde de la muerte. Creo que debe haber sido una tortura inimaginable.

·         ¿Y qué pasa con las mujeres que no tuvieron hijos?

– También fueron torturados física y mentalmente, y se intentó convertirlos en verdaderos robots. Se los obligaba a trabajar desde el amanecer hasta el anochecer y, a menudo, incluso hasta bien entrada la noche.

– También fueron privados de todo contacto humano. No podían tener amigos ni enamorarse. Se les negó el derecho a casarse o tener hijos. Vivían en un verdadero campo de concentración y eran tratados como máquinas; se les obligaba a pensar y actuar de cierta manera y no había lugar para la comunicación. A nadie se le permitía tocarse ni abrazarse, a nadie se le permitía llorar. Si una mujer lloraba demasiado, recibía más inyecciones para mantenerla aturdida.

 [1] El informe Rettig

[2] María Elena González

[3]Hernan Galo Gonzalez

[4] MIR
https://sv.wikipedia.org/wiki/Movimiento_de_Izquierda_Revolucionaria

[5] Museo de Memoria
https://mmdh.cl/

[6] en Lonqué
https://es.wikipedia.org/wiki/Hornos_de_Lonquén

[7]” Operación Colombo
 
https://es.wikipedia.org/wiki/Operación_Colombo

[8] Memorando de Arnold Nachmanoff, del personal del Consejo de Seguridad Nacional, al Asistente del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional (Kissinger)
https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76v21/d255

[9] La Segunda
https://mmdh.cl/noticias/actualidad-en-dd-hh/post-noticia-70

[10] https://web.archive.org/web/20150113012317/http:/www.londres38.cl/1934/articles-82350_recurso_1.pdf

[11] https://dickema.com/chile-la-lucha-por-los-detenidos-desaparecidos-y-los-ejecutados-continua-dentro-y-fuera-de-colonia-dignidad-el-caso-de-ricardo-troncoso-1-3/

 

 



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